Un dia extraño.


Hoy decidí levantarme sin pensar en que pie sacaba primero de la cama, pero si pensé en salir de allí a rastras hasta el cuarto de baño. Rutina de siempre, ropa de siempre y desayuno de siempre. Una palmada en la espalda y un “Como estas, que de tiempo” me hizo girar la cabeza ligeramente, dos besos y una sonrisa forzada que dibujaban en mi cara las palabras: “Se donde has estado, por favor deja ese mundo de una puta vez”. Quizás tenia que haberlas dicho era mi obligación, pero hoy no me complico. Resople y dije: “Estoy bien, y tus hijas hace que no las veo bastante tiempo” (Todo el que tu has estado “fuera”). “Deja que te invite”, esa fue su despedida antes de que yo abandonara ese local sombrío donde el café o el tono cotilla de las marujas me despiertan a diario.

Diez kilómetros, y tres minutos andando más tarde vuelvo a estar donde siempre de Lunes a Viernes. Voy a ver que me espera hoy, el típico entendido o el que mira en internet cuatro datos técnicos para vacilarme. Como no voy a vivir en un mundo paralelo como dicen algunos, aunque a veces no vivo allí tanto como lo deseo. Rozar la locura y volverme loco por no agarrarla me esta desesperando. Cada día busco menos y quiero más, encuentro poco y tiro mucho o doy patadas al aire esperando encontrar alguna boca afortunada a la que poder quitarle los dientes. Horas después vuelvo a recorrer esos tres minutos hasta el coche, menos mal que ahora voy cuesta abajo. Me abren la puerta sin llamar, la música de mi coche es inconfundible, pregunto que tengo de comer casi desde la calle aun sabiendo la respuesta. Mi hambre es aleatoria y la tengo o la dejo de tener a ratos.

Telediario de costumbre, la pequeña siesta de rutina y preparémonos para volver.!!Sorpresa¡¡ Una púa de guitarra en el bolsillo, ¿que hace ahí?¿desde cuando esta?¿es una señal?¿debo aprender a tocar la guitarra?. Ya esta bien de delirios, ahora llevo peso extra, la mochila del deporte colgada al hombro, aparento ser una persona sana…aparento. La tarde es más amena no se si por las bromas o por que se que me queda poco hoy. Recojo mis cosas y voy de camino al gimnasio. El deporte me ayuda a despejarme, me engaño a mi mismo. Complicado es despejarse cuando haces deporte pensando en todo menos en eso. Ahora estoy agobiado, cansado y sudado. Una ducha, una cena rápida y enciendo el ordenador para la revisión de rutina (No estoy cansado de la informática por lo que veo) Redes sociales, diarios y alguna pagina donde sale alguna broma a los políticos.

Me retiro a mi cuarto, ese cubículo que aparenta ser el lugar de reunión entre mi locura nocturna y mi aparente cordura diurna. Me miro al espejo y pienso que algún día me pondré a hacer posturitas frente a él como en las series americanas mientras una larga melena unida a un cuerpo bonito y con mi camisa del trabajo puesta a modo de pijama me abrace por detrás, creo que por eso no veo la tele. Me acuesto y me pongo a pensar en que quizás empiece a echar de menos tener algo a lo que echar de menos. Me da miedo pensar que no voy a tener nada que añorar, nada que anhelar una noche cualquiera.

Quiero dormir pero no puedo. Busco una pierna a la que rozar, una cintura a la que agarrarme y un pelo al que enredarme…pero solo encuentro mis putas sabanas. Quiero dormir pero me falta compañía o me sobra soledad. Quiero dormir pero no puedo, salgo a la calle me siento en el bordillo me apetece ver las estrellas…puta contaminación lumínica, ¿también me quitas ese capricho?.

Un saludo, “Cicatrices de colores”.

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